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La lucidez de un rey Midas: Luis López Bregel

La lucidez de un rey Midas: Luis López Bregel

"A los 50 lo dejé todo para vivir mi propia vida"

No conozco de cerca otro caso como el suyo. En pleno éxito profesional, Luis López Bregel lo dejó todo para comenzar una vida totalmente distinta a la que tenía como alto directivo en Suiza.

Inteligente y práctico aquello que toca lo convierte en éxito. Algo que para él no es precisamente el oro.
Maneja ”sus dos cerebros” con igual protagonismo, logrando un equilibrio perfecto de lucidez, modernidad y acierto. El secreto de la vida, que ha construido a medida.

Recién llegado de Ginebra para asistir a la feria de ARCO, soy consciente de que tengo ante mí la matemática y la reflexión, unidas a la creatividad y la intuición. Sencillo y cercano, aprovecho agradecida esta ocasión para escucharle mientras compartimos una deliciosa comida. No entiende por qué quiero entrevistarle, me dice que lo suyo no es relevante.

“Lo que me mueve no es llevar una vida de lujo, sino rodeado de libertad, de belleza, y de alma”
.

Un rey Midas en estado de gracia.



P: Luis, ¿Quién eres?

R: Soy un hombre de 62 años, gestor de mi tiempo y por tanto de mi vida, optimista por naturaleza, que disfruto de la vida con una madurez y serenidad que antes no tenía. Feliz con mi familia y volcado en disfrutarla. Me definiría ante todo como marido, padre, y abuelo. Hoy con mis nietos compenso el tiempo y la falta de serenidad que no tuve para mis hijos cuando llegaba a casa. Vivir el arte y disfrutar de mis amigos son mis otros compañeros de vida .

P: Casas en varios países y la vida que tu quieres ¿Cómo se consigue eso?

R: En mi caso es el resultado de haber aprovechado las circunstancias y las oportunidades que la vida me ha ofrecido, y el estar dispuesto a sacarle el máximo partido a todas ellas en cada momento. Siempre he actuado con visión realista y pensando en un futuro cercano. Analizo si me lo puedo permitir, y a partir de ahí, es cuestión de echarle valor y ponerse a ello. Y también de saber renunciar a ciertas cosas que, sin duda seamos sinceros, son muy atractivas.

Pero a mí me han compensado esas renuncias con creces. Yo no quería ser rico sino dueño de mi tiempo y por tanto de mi vida.

P: En el año 98 el Banco Santander te nombra director general adjunto en Suiza. ¿Cuál fue el motivo principal por el que aceptaste?

R: Acepté primero por el país, no tanto por la cercanía, sino porque es un país serio, un país referente en el mundo, es chiquitito y ha conseguido mantenerse y ser una potencia donde todo mundo cuenta. Sin duda un buen destino profesional.
Y también porque así podía darles a mis hijos la oportunidad de abrirse a nuevos horizontes y que no se quedaran únicamente con la perspectiva de España, que entonces era más cerrada.

En aquel momento todo el mundo vestíamos igual, íbamos a los mismos sitios, no veías que alguien de familia acomodada fuera con alguien de familia obrera… Suiza, que es un país de cultura europea como nosotros, en este sentido era diferente, y yo quería que mis hijos disfrutaran de esa otra forma de entender la vida.

Cuando ves el mundo y decides me parece perfecto, cuando decides sin saber, me parece paleto. Disfrutar, vivir otras opciones, es el camino para luego poder elegir con criterio.

P: Y a los 50 años en pleno éxito profesional con un prestigio impresionante decides dejarlo. ¿Por qué? ¿Cómo fue el proceso?

R: Lo decidí tras siete años de actividad frenética. El banco absorbía todo mi tiempo, toda mi vida.

En esta forma mía de mirar hacia un futuro cercano yo ya me había dado cuenta de que, hasta el momento, sólo había utilizado una parte de mi cerebro, digamos la más calculadora, “seria” y matemática, pero yo tenía una parte artística que quería cultivar y a la que no había podido dedicarme hasta entonces . A los 50 supe que ese momento había llegado.

Estudié y analicé mis posibilidades y mis recursos … ¡y me lancé!

Como no tengo cualidades ni de músico, ni de pintor, ni soy ningún artista, la forma de manifestar mis inquietudes artísticas es rodeándome de belleza. Como decía Gropius, el fundador de la Bauhaus : “Todo el mundo tiene derecho a estar rodeado de cosas bellas y a disfrutar de la belleza”.
Para mí el banco no era disfrutar de la belleza, no me lo permitía. Ni ser libre con mi tiempo ni con mi vida.

P: ¿Cómo se gestiona uno la vida de sus sueños? ¿Se puede vivir del arte cuando uno empieza a los 50?

R: Aunque en un primer momento pensé en el arte también como negocio, de hecho al comienzo de esta segunda etapa mía tuve una tienda en Ginebra, y que luego vendí en condiciones muy ventajosas, hoy el arte lo contemplo no como una forma de hacer dinero, sino como una pasión en la que invierto por placer.

A medida que sé más, mi enfoque vital hacia el arte también ha evolucionado y sin dejar lo clásico, me decanto más por el arte contemporáneo.

Acudo a las mejores ferias del mundo, escucho a galeristas, estoy al tanto de las subastas y sus cotizaciones, conozco a grandes expertos con los que charlo y entre los que ya tengo grandes amigos; todo esto para mí es una fuente de riqueza pero más espiritual y personal que material.

Como me lo puedo permitir y no quiero trabajar en nada que me impida ser gestor de mi tiempo y de mi vida, la parte material la alimento por otras vías. En este sentido, el riesgo al cien por cien nunca lo puedes evitar, y hay que estar dispuesto a sufrir sustos. Que los he vivido. Por ejemplo en el 2008 he sufrido, como todos, la crisis financiera y perdí hasta la camisa. Es curioso, pero en mis inversiones, a pesar de mi pasado en la banca, he tenido más suerte en el sector inmobiliario que en el financiero.

P: Entonces las casas en varios países ¿Es comodidad o estrategia financiera?

R: Digamos que cubre dos funciones. Razones prácticas y de inversión. Procuro hacer las inversiones de la manera más lúcida posible, y aprovechando todos los tantos que la vida me presenta en cada momento.

Como hoy me muevo por todo el mundo, bien por el arte, o simplemente por placer o para visitar a unos amigos, el adquirir una casa en algunos de estos lugares es, además de una solución de intendencia, una forma de inversión. Y tengo un criterio que me funciona muy bien y que he aplicado siempre, tanto en Madrid, como en Ginebra, París o Marbella.
Busco, por sistema, en las mejores zonas de ciudades singulares que sean referente por “ese algo” que las identifica, y sobre todo, esto para mi es fundamental, las casas además de buenas, también han de contener, como las ciudades, ese algo especial que yo llamo alma. Como todo aquello de lo que me rodeo o me llama la atención.

No lo hago como frivolidad, yo puedo ser perfectamente feliz en un piso de 50 metros. Lo hago como colchón para mi jubilación, pero también pensando en mis hijos. El tópico dice que el dinero no da la felicidad, pero ayuda a tener estabilidad. No compro casas por esnobismo, sino que me han parecido oportunidades buenas para tener una base y como herencia para mis hijos.

P: Para adquirir tus casas sigues el criterio de comprar siempre en las mejores zonas. ¿Qué criterio sigues con el arte? ¿Apuestas por artistas noveles o por consagrados?

R: Mi criterio para adquirir arte es que la obra me "hable". Si el precio es alto y no es un artista reconocido, evalúo su potencial antes de tomar la decisión. Me gusta comprar obras de artistas que no estén consagrados pero que me transmitan algo por su estética o por su técnica. Una obra de arte se supone que va a convivir contigo, y necesito que me emocione al contemplarla cada día.

P: ¿Cómo definirías entonces tu relación con el arte, de inversor o de coleccionista?

R: No me considero coleccionista de arte, ni tampoco inversor en el sentido económico del término. Soy sólo apasionado del arte.

P: Te educaste en el Liceo Francés de Madrid. ¿Te influyó para salir fuera?

R: Absolutamente y sin duda alguna. La educación francesa, con perdón de la inglesa, es la mejor. Es la que te da más base, te hace ser activo y no pasivo. Es una formación en la que tienes que sumergirte en la materia y aprender a relacionarlo todo. Aprendes a estudiar, analizar, reflexionar, y sacar tus conclusiones. Te ayuda a la crítica y al análisis, y no a estudiar de memorieta y sin más.

Cuando yo fui al Liceo era la época de Franco y la educación era muy progresista ya entonces, lo que no tenía nada que ver con tendencias políticas. El Liceo era un sitio de mente abierta, el colegio era mixto, las libertades que vivías ya entonces se significaban del resto, y todo eso te va dejando poso. Allí forjé la amistad de grandes amigos que siguen a mi lado después de tanto tiempo. Y te ayuda a ser bilingüe, es decir, a abrirte puertas, porque entrena el cerebro para nuevos idiomas y para absorber nuevas culturas. Me ha servido mucho.

P: Toda esa actividad por todo el mundo podrías hacerla igual desde Madrid. Sin embargo dejaste la banca pero no Suiza ¿Qué tiene Suiza que no tiene España?

R: Suiza es “mi casa”, mi base de operaciones desde hace 18 años, no porque me sienta suizo, aunque me gusta el país por muchos aspectos, sino porque al residir aquí todos estos años ya puedo obtener la doble nacionalidad, la española y la suiza, lo que está a punto de suceder dentro de muy pocas semanas. Mirando a futuro es sin duda una gran ventaja. A partir de ahora no se si me mudaré a otro país, pero hasta este momento ha sido un buen estimulo para quedarme en Suiza.

P: Dueño de tu tiempo y haciendo lo que te gusta, ¿Tienes hoy la vida cómoda y relajada que soñaste de joven?

R: Pues la verdad es que de joven no me planteaba nada a tan largo plazo, iba un poco viviendo el presente y pensaba más en un futuro cercano. Hoy, estoy satisfecho de la vida que he conseguido y de cómo la disfruto, lo que no quiere decir que esté libre de preocupaciones.

En la vida siempre hay mil razones para preocuparte, la inseguridad en cualquier rincón del mundo, la economía dificultando el presente y despistando el futuro, los temas políticos…

Y luego, ya de una manera más próxima, los temas familiares que a todos nos importan: mi hijo viajando a zonas poco seguras, la dificultad de mi hija para abrirse camino con su actividad artística, por ejemplo, me preocupan y me restan serenidad. Pero el hecho de que pueda consagrarme a mi familia me facilita la vida, en el sentido de que puedo estar ahí si me necesita, que para mí es lo más importante, y precisamente lo que buscaba cuando dejé mi trabajo como asalariado.

Soy gestor de mi tiempo y eso es lo más importante. Yo no quería vivir bien sino poder gestionar mi tiempo, y si mi familia me necesita poder estar ahí.

P: Tu familia es enormemente importante para ti. ¿Te ha seguido siempre en tus decisiones?

R: Si, siempre. Mi mujer y mis hijos han estado conmigo en todo lo que he decidido. Son mi gran base. En mi infancia he tenido etapas muy trágicas. La muerte estuvo presente demasiado pronto en mi vida de niño. Perdí a mis padres siendo muy pequeño. A raíz de esto fui acogido por una familia en la que también vivimos hechos igual de trágicos, igual de brutales.

Todo esto pudo haberme afectado de manera negativa y sin embargo yo soy muy positivo por naturaleza. Creo que por eso tengo tan desarrollado el amor hacia la familia con este sentido protector y de pertenencia a ella. Poder estar, sin molestar, a su disposición y a su lado, es lo más grande que puedo vivir ahora mismo.

P: Eres elegante, culto, sofisticado y tremendamente sencillo, lo que se dice, un tipo con clase. ¿Lo traes de serie o lo has adquirido con los años?

R: Primero, no se si soy todo eso. Y si lo soy, supongo que lo he ido recogiendo con los años. Sí es cierto, que por mi formación desde pequeño, siempre he recorrido la vida apoyándome en unos valores y marcas de respeto hacia los demás, aunque hoy parece que están trasnochados. Soy clasista de la buena educación, no clasista de diferenciar entre clases sociales.

En España muchas veces es la clase más favorecida la que más y primero rompe con estas normas de respeto y de buena educación. Hoy casi nadie habla de usted y te llaman “chato“ y “bonito” desde el primer momento.

Esto en Suiza, por ejemplo, no ocurre. Se trata de usted desde una edad temprana a todo el mundo. Lo de “chato” y “bonito” se deja para cuando la relación avanza. Si de entrada trato de tú a todos ¿Cómo indico el grado de confianza y de afecto en mis relaciones con los demás? Disfruto de lo sencillo pero no de la mala educación. Y a veces se confunde.

P: ¿Qué has ganado con la edad ?

R: Desde luego serenidad y madurez, como todos.
Soy un gran observador de todo lo que me rodea y he ganado flexibilidad en mi relación con la vida. Siento una gran curiosidad por todo lo nuevo que me encuentro allí dónde voy. Me quedo con lo que me convence, y con lo demás, ni lo juzgo ni lo critico, sencillamente no lo incorporo a mi vida. No prejuzgo ni juzgo, pero defiendo mis valores y mis creencias sin complejos y sin imponérselos a nadie. Ni me complico la vida ni me cierro puertas .

P: ¿Cuál es tu prioridad ahora mismo?

R: No defraudar a la gente que tengo a mi alrededor, transmitirles seguridad, cariño, en definitiva saber hacerles felices.

P: ¿Y tu reto más inmediato?

R: Mi próximo reto es vivir el presente, seguir como estoy. Alguna vez financio proyectos de jóvenes relacionados con la creatividad y el diseño en muy diversos campos, desde moda hasta objetos de decoración. En más de una ocasión estos proyectos me cuestan dinero y no obtengo ninguna rentabilidad. Pero ahí estoy. Y no sólo financieramente, sino que a veces, también les asesoro en temas empresariales, porque algunos están bastante perdidos.

En definitiva, que lo que me mueve no es llevar una vida de lujo, sino rodeado de libertad, de belleza y de alma. Y si fuera posible, permitírmelo toda la vida.






Merluza a la crema de gambas

Ingredientes:

  • 6 rodajas gorditas de unos 2 dedos de merluza fresca
  • 500 gr gambas
  • 4 chalotas o cebollitas tiernas de caballete
  • 50 gr mantequilla
  • 6 cdas aceite de oliva
  • 50 gr harina
  • 1/2 litro leche
  • fumet de pescado

Raciones: 6 personas

Tiempo estimado: 30 minutos

Elaboración:

  • En una sartén ponemos la mantequilla al fuego y rehogamos las chalotas picaditas y las gambas (apartamos 12 crudas), cuando estén las chalotas blanditas añadimos la harina, removemos bien con una cuchara de madera, y añadimos la leche y 2 vasos de fumet de pescado.
  • Dejamos hervir hasta que espese y lo pasamos todo por el chino apretando bien para sacar todo el sabor y apartamos.
  • En otra sartén ponemos a calentar el aceite y freímos la merluza previamente sazonada, cuando esté doradita la colocamos en una cazuela de barro y freímos las gambas ligeramente y apartamos.
  • En la cazuela de barro donde tendremos la merluza, añadimos la crema y adornamos con las gambas, y ponemos al fuego a calentar hasta que empiece a hervir, apartamos y servimos.

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