Doctor Carlos Wolf: Unas manos para la esperanza
02/09/2016
La lucidez de un rey Midas: Luís López Bregel
01/04/2016

Paloma Arias-Perero, directora general de recursos humanos del hotel Ritz

" No me impresiona el lujo, lo que de verdad me importa son las personas”

“ En España a mucha gente el cargo les viene grande”


Una cosa es predicar y otra dar trigo. Paloma Arias-Perero, directora general de recursos humanos del hotel Ritz, da trigo y no predica.

No ha cumplido aún los 50 y es una de las personas más valoradas y reconocidas en el sector de los recursos humanos. No es para menos. Con un claro perfil internacional destaca entre los profesionales que más saben de gestión del lujo, de personas y de negociación. Su trayectoria la avala.

Afincada en sus propios valores, los heredados de casa y los conquistados por ella, utiliza la lealtad y la ética con igual compromiso, hasta el punto de haber arriesgado en más de una ocasión su propio puesto de trabajo. Dicho así podría ser una simple anécdota en su CV, pero es una heroicidad, ya que como el resto de los mortales, también ansía para su familia el abrigo de la seguridad económica.

Mano a mano en el Ritz, rodeadas del alma especial que caracteriza al hotel, hablamos y comemos, o comemos mientras hablamos, para no alterar en exceso su agenda de trabajo.

Tiene una dicción impecable de tonos suaves pero firmes, como sus valores. Natural y sin darse importancia, me doy cuenta de que podría ir de muchas cosas, pero no va de nada.

Ya en la calle, una de sus frases no deja de bailar en mi cabeza:

“ Hay ocasiones en las que es necesario ser valiente ”


P: Paloma ¿Quién eres?

R: Soy una mezcla, un mestizaje fruto de mis vivencias, mis experiencias y sus resultados. Soy una hija orgullosa de mis padres, una madre orgullosa de mis hijos, y una mujer orgullosa de serlo. Orgullosa y agradecida a la vez, por la suerte de haber nacido en una época en la que a las mujeres nos han permitido elegir.

Yo he sido libre de poder decidir en muchos momentos de mi vida, he podido estudiar, ser madre, ser profesional; soy una mujer que con mis decisiones tomadas libremente he podido embarcarme en lo que he querido; que con mis fallos y triunfos he conseguido llegar dónde estoy, que estoy dónde quiero estar y dispuesta para seguir conquistando todo lo que nos queda.

Algo muy distinto a lo vivido por mi madre, a la que llegar a la universidad, por ejemplo, le supuso, junto con todas las demás cosas que consiguió, un inmenso esfuerzo.

P: Diriges uno de los departamentos más apasionantes en cualquier empresa, pero también de los más difíciles, como es recursos humanos. Si además hablamos del Hotel Ritz-Mandarín Oriental, dos nombres emblemáticos y carismáticos dentro del mundo del lujo ¿No impone tanta responsabilidad? ¿Qué has necesitado para llegar aquí?

R: Pues sinceramente no me impone nada. No lo veo tan espectacular como se ve desde fuera. A mí no me impresiona el lujo porque lo que de verdad me gusta y me interesa son las personas.

Mi trayectoria desde el principio ha sido ir trabajando día a día en diferentes departamentos, sectores y funciones. He estado a pie de negocio, he sido directora de centro, de proyectos y, después de conocer la empresa desde diferentes ángulos, supe que lo que más me gustaban eran las personas.

Basada en mis propios valores, siempre he procurado conseguir lo mejor para las ellas. No hay mayor satisfacción que contribuir a la felicidad de los demás. Aunque soy consciente de que en el trabajo no siempre puede ser todo tan bonito.

En el Ritz también he crecido mucho como profesional, porque me han tocado vivir cuestiones muy difíciles y decisivas. Pero sigo insistiendo en que, junto a la tenacidad y la constancia, creo que son los valores que me han inculcado desde pequeña los que me han permitido llegar hasta aquí hoy.

P: ¿Y qué valores son esos?

R: Aunque suene muy manido, la honestidad, la trasparencia, la sinceridad, el luchar por el beneficio de un grupo y no particularizar en uno u otro en concreto y de manera aislada. El aplicar el mismo baremo para todos y no dar mi brazo a torcer si considero que algo no es ético.

P: De hecho te involucras tanto con toda tu gente, que en más de una ocasión has llegado a poner en peligro tu puesto de trabajo. ¿Qué te movió a hacerlo? ¿Qué consecuencias te supuso arriesgar hasta ese punto?

R: En mi trabajo he vivido varios momentos delicados. Ten en cuenta que yo debo defender los intereses de todas las partes, incluidas por supuesto las de la empresa. Pero es cierto que en dos ocasiones en concreto sí que me he jugado el puesto de verdad, porque me he negado a hacer algo que yo consideraba que no era ético.

En la primera ocasión la empresa pasaba por momentos muy delicados y yo estaba también en una situación muy comprometida. No contaba con ningún apoyo, pero me negué a hacer algo con lo que no estaba de acuerdo.

La situación duró meses pero se resolvió bien. Y fue admirable, porque sirvió para que el CEO de la compañía me diera más oportunidades y no lo contrario. Consideró que al haber sabido enfrentarme a quienes tenía por encima, le había demostrado mi capacidad para un puesto de mayor responsabilidad. Y al cabo de unos meses, me apoyó para un cargo muy interesante y goloso que finalmente conseguí.

La segunda vez se trataba de un cambio en la política de salarios, y también me la jugué, porque me negué a secundar las propuestas de ciertos altos cargos que consideré muy poco igualitarias con el resto del equipo. Después de esto, afortunadamente la crisis se diluyó.

P: ¿Se enteraron de estas heroicidades tuyas aquéllos por los que tanto arriesgaste?

R: No, ni tenían por qué. Mi equipo más petit comité algunas de estas cosas sí que las saben, pero fuera de él nadie más. Parte de mi trabajo y de mis obligaciones es saber gestionar los asuntos que me competen con el sigilo y discreción que les corresponde.

P: Sin embargo, más de un directivo y más de dos dicen lo que no deben, y a quiénes no deben, para darse importancia, crecerse ante los demás, o hacer amigos.

R: Es un grave error. Gestionar bien la información es básico para un directivo. Si no estamos a la altura de las responsabilidades de cada uno, entonces es que no estamos en el puesto que nos corresponde. Pero es cierto que en la empresa española hay muchos a los que el cargo les viene grande.

P: A la hora de dirigir ¿Cuáles son tus prioridades más concretas?

R: Tengo muy claro que trabajamos para los demás, que estamos “al servicio de”. En este sentido yo utilizo la política de puertas abiertas, para que la gente se siente a mi lado y me cuente, algo que cuando llegué aquí no todo el mundo entendió. Hasta hubo quién me acusó de estar en connivencia con los empleados por dejarles pasar a mi despacho.

Así que fue necesario abrir una nueva etapa con nuevas funciones y conceptos.

Otro de los aspectos fundamentales para mí en la dirección de recursos humanos es que todo el mundo aprecie que todos son válidos. Obviamente siempre hay un mínimo, un 5%, que nunca está en la onda, pero ni en esta empresa, ni en ninguna otra.

Yo hoy me siento feliz y muy orgullosa del equipo que tengo aquí, porque para mí todos son talentos con valores y me han enseñado mucho a lo largo de estos años. Eso es mi mayor orgullo, mi mayor victoria personal y profesional. Me siento muy a gusto de cómo estoy aquí trabajando.

P: Conoces como pocos y desde dentro el exclusivo mundo de los hoteles de Gran Lujo. Hasta has gestionado los recursos humanos del mítico Orient Express. Llegados a este punto ¿Qué es para ti el lujo?

R: Para mí no tiene que ver con la cubertería de plata, la vajilla de porcelana y el mantel de lino. Para mí el lujo es disfrutar de lo que hago. Disfruto con mi familia, disfruto ahora haciendo esta entrevista contigo, disfruto con mi trabajo. Hay momentos que no son “tan lujosos” pero el resumen de todo lo que vengo haciendo y añadiendo los últimos años a mi vida es un lujo, porque es fruto de mi esfuerzo y de mi propia voluntad. Y del respeto de los que tengo cerca para poder lograrlo.

En el contexto del hotel Ritz el lujo es ofrecer calidad en todos los ámbitos, no sólo en el aspecto estético. Lujo son las personas que trabajan en el hotel. Su actitud para el cliente, su aptitud para el puesto y su lealtad con la empresa. En este sentido quiero destacar la discreción como una característica fundamental nuestra que ha mantenido ese alma tan especial del Ritz.

Aquí conocemos muchos entresijos de clientes muy importantes e influyentes y nunca ha trascendido nada a la prensa, ni a ningún otro sitio. Eso es algo que siempre me ha parecido admirable.

P: ¿Qué tiene de especial gestionar el equipo de una empresa de lujo?

R: Hay un componente esencial que no se puede olvidar nunca y es la calidad del servicio. En este sentido la consideración debida al cliente es el objetivo principal. Nada de lo que pase en nuestro ámbito interno puede proyectarse hacia él. Tenemos que ser conscientes de que estamos aquí para que otro sea feliz. Eso es lo que nos tiene que hacer felices a nosotros. Por tanto, hay cuestiones que se cuidan y se refinan mucho más, desde el propio vocabulario hasta la forma de escuchar.

P: Si yo quisiera trabajar en el Ritz con más de 50 años ¿Tendría alguna posibilidad?

R: Tendrías un montón. Me encanta que me hagas esta pregunta precisamente hoy que he presentado una oferta para incorporar a un director de seguridad que tiene 58 y me la han aceptado. Por su edad, todas las ofertas de trabajo que tenía eran para irse fuera de España. Pero su perfil es tan interesante que se queda con nosotros.

Contar con el talento de una persona siete u ocho años antes de jubilarse puede ser también un lujo. Y si las jubilaciones siguen hasta los 67 años disponemos de casi una década.

A mi el tema de la edad nunca me ha dado miedo, me empieza a dar miedo ahora porque la vivo personalmente. Sé que puede ser una barrera, pero no en el hotel Ritz. Aquí nos fijamos mucho en el perfil.

P: Varias licenciaturas, diferentes masters, preparación a la carrera diplomática… Con todo este bagaje tuyo ¿Qué es lo mejor que tu aportas a las empresas donde trabajas?

R: Como dije en un principio, toda yo soy un mestizaje. Soy el resultado de lo aprendido en cada etapa académica y profesional. A mí me ha ayudado mucho vivir en distintas ciudades, salir a otros países, crecer con cada uno de mis puestos de trabajo. Pero también he aprendido de aquello que no he logrado. Por ejemplo, preparé las oposiciones al cuerpo diplomático, como dices, pero no las aprobé. Así que sé lo que es luchar por algo con toda tu alma y no alcanzarlo.

Sin embargo, es cuestión de no dejarte vencer, de saber que hay otros tantos objetivos que tienes que conseguir para seguir avanzando.
Ahora me estoy certificando como coach, no pensando en ejercerlo como tal, sino para mi crecimiento personal, como preparación para mi próxima etapa.

Centrándome en tu pregunta, en general aporto ecuanimidad, fortaleza, tesón, compañerismo, sentido común y cierta valentía, porque hay ocasiones en las que es necesario ser valiente.

P: ¿La preparación de la carrera diplomática te ha ayudado en tu vida profesional?

R: Me ha ayudado mucho. Por los idiomas, a ser disciplinada, a preparar la mente para entornos multiculturales, a sentirme cómoda en ambientes desconocidos, o a saber estar en ellos sin sentirme superada. Me ha ayudado en las entrevistas de trabajo, a saber mostrar respeto e interés por las personas, a saber escuchar, a darle al lenguaje y a cada palabra toda la importancia que tienen. Gracias a esto pude mostrar una madurez que tal vez no era propia de los años que tenia cuando empecé a trabajar. Pero es que, además de todo lo estudiado, el sentarte ante aquel tribunal, te daba miedo sí, pero también muchas tablas.

¿Qué piensan tus hijos de una madre que no para de estudiar? ¿Les pones el listón muy alto?

R: En absoluto. Ellos todavía no perciben algo así, lo único que notan es que llego más tarde a casa de lo que a ellos les gustaría y preferirían que mis clases no me robaran tiempo. Es cierto que los dos años del master en turismo, por ejemplo, fueron especialmente muy duros, rascando horas al amanecer. Pero de eso ellos no se percataron.

¿Ves posible la racionalización de horarios y la ansiada conciliación laboral, o es una utopia?

R: La estructura laboral que hemos tenido es contradictoria con la conciliación laboral. Mientras las empresas sigan con políticas como el presentismo, o con jornadas partidas con dos o más horas libres al mediodía, conciliar es muy difícil, mucho. Es cierto que esta estructura se va diluyendo, pero qué duda cabe que muy lentamente.

Por otro lado, están sectores, como el nuestro, en los que por la propia naturaleza de los puestos es más difícil lograr esa conciliación. Por más que luchemos con uñas y dientes por ella. Porque a ver cómo concilio yo el horario de una doncella de pisos, de un camarero, o de la cocina, donde se trabaja a turnos distintos cada semana. Es muy complicado tener una familia en este contexto. Sorprendentemente tengo voluntarios que solicitan el turno de noche para poder conciliar. De hecho, hostelería es un sector dónde se dan muchos divorcios.

P: ¿Qué consejos darías a quienes estén pensando en dedicarse al lujo como salida profesional?

R: Más que centrarse en una sola salida, sea el lujo o sea otra cualquiera, creo que lo más importante es perseguir aquello que de verdad quieres, prepararte muy bien y luchar por ello. Luego, si al final no lo consigues no importa porque, estando bien preparado, siempre puedes encauzar todo tu saber y tu pasión por vías que ni te imaginas.

P: ¿Qué has ganado con la edad ?

R: He aprendido a no personalizar. Al principio de mi carrera tendía a personalizar demasiado. Los valores siguen siendo los mismos, pero he aprendido a no ser tan sumamente crítica y a tener en cuenta otros puntos de vista. He ganado en perspectiva y por tanto a no juzgar como primera reacción cuando los demás difieren de mi punto de vista.

P: Familia, ocio, trabajo ¿Por qué orden?

R: Primero la familia, por supuesto. Estoy muy orgullosa de mi familia.Tengo tres hijos a los que adoro que son la fuente principal de mi felicidad, un marido espectacular que se merece un monumento, que siempre me ha apoyado en todo lo que he decidido hacer por mi desarrollo personal. Gracias a su apoyo he podido continuar con mi carrera.Tuve suerte al elegir compañero de vida.

P: ¿Cuál es tu rincón preferido para desconectar ?

R: El pueblo de mi madre a orillas del Duero. Yo soy salmantina y adoro Salamanca, pero las vivencias que tuve de niña en ese pueblo son más fuertes que el lugar donde he nacido.
Hoy, por los niños, vamos sobre todo a zonas de playa, pero mi rincón más preciado está a orillas del Duero.

P: ¿El mejor consejo que te han dado ?

R: Una frase que me dijo mi padre y que siempre tengo presente: "No olvides nunca de dónde vienes". Esta frase es y ha sido fundamental en mi vida.

P: ¿Y tu próximo reto ?

R: Seguir educando a mis hijos para que sean felices y buenas personas. Sin olvidar a mi marido, que también necesita ser feliz y se lo merece todo.

El helado de violetas del Ritz

Cortesía de Jorge González, Executive Chef

Ingredientes (para tres litros)

  • Leche: 2500 gr
  • Nata: 180 gr
  • Azúcar: 510 gr
  • Dextrosa: 50 gr
  • Tuttopan: 250 gr
  • Leche en polvo: 70 gr
  • Violeta(sabor): 350 gr
  • Colorante violeta: 0,5 g

Elaboración

  • Mezclar los ingredientes secos por un lado y los líquidos por otro.
  • Añadir el mix de los ingredientes secos poco a poco a la mezcla de los ingredientes líquidos, mientras se tritura con la turmix.
  • Verter en la sorbetera.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.